domingo, 13 de marzo de 2011

LA BASE SOCIAL DE LA POLÍTICA CRIOLLA




LA BASE SOCIAL DE LA POLÍTICA Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

Política es el arte de hacer real lo que es posible. Esta vieja definición sirve para volver a revisar algunos conceptos algo vetustos que necesitan ajustes. ¿Hacer real para quién? Creo que esta es una de las claves. En todo momento la política hizo cosas reales, pero en el ominoso pasado de las FFAA, lo posible fue el exterminio simple y raso de todo aquel o aquella que no comulgara con sus ideas, muy simples por otra parte: la vieja idea del liberalismo suicida que otorga el derecho al mando al más poderoso económicamente. Al resto humano, solamente nos quedaba el derecho a obedecer o ser reprimidos en nombre de la doctrina de la seguridad nacional u otra de esas entelequias que iluminan los fascistas para justificar sus atropellos. Después les vino el turno a los trush económicos que gobernaron a sus anchas todo el menemato, que fueron casi 10 años en los que se destruyó (O “deconstruyó”, como diría un pensador que conozco…) todo el aparato productivo de la Argentina en nombre de la libertad empresarial.

En buena parte de esta atribulada Latinoamérica soplaron vientos nuevos. Cuando todo el mundo parece alarmarse por la “epidemia populista” como decía un analista de TV, yo veo como saludable que más y más gente, y sobre todo, que gente joven, se involucre activamente en los negocios políticos. Eso es lo que llamamos “aumento de la base social” porque el edificio del Estado, como las pirámides, está más seguro cuanto más amplia es su base de sustentación. Veo en las redes sociales gente apasionada opinando sobre el cruce de ideas que se aviene en este calendario 2011 que será claramente político. Me sorprende la agilidad con la que se digieren propuestas y se debaten ideas confrontándolas con los actos, esto elimina la fácil retórica de prometer el cielo teniendo un pasado turbio como el de Menem, Cavallo, y Ma. Julia que, Deo Gratiae, parece haberse alejado de la función pública, disgustada, y vuelvo a dar gracias a Dios aunque no exista. Pero sí existe Ma. Julia y ya fue capaz de dar pruebas cabales de su acción política.

Los sucesivos gobiernos de Ecuador, Brasil, Venezuela, Uruguay, Bolivia y el nuestro  dieron firmes pasos hacia una integración que tendrá sus problemas, como sucede con el conflictivo tema de las pasteras, pero eso no detiene el avance de más democracia con más gente involucrada en las funciones del gobierno para hacer que de una vez el gobierno seamos un poco todos, como quiere la democracia.


¡Otra vez el plenipotenciario FMI se reunió en su sede de Washington DC para analizar la situación económica y financiera de Latinoamérica!, a quienes elusivamente, y en un combo, nos llama “países emergentes”. Esta vez participó un equipo de economistas, lo más granado de la contabilidad mundial, entre ellos Joseph Stiglitz, que fuera crítico de las funciones algo torcidas de este cuerpo consultivo presidido por  Dominique Strauss-Kahn. También estaban, cómo no, las funcionarias que iban y venían a la Argentina trayendo las recetitas en el pasado: Anne Krueger y Teresa Minassian. Se analizó la crisis europea, la situación de Asia, y Latinoamérica. En ese recinto, de EEUU no se habla. La economía robusta de EEUU no es tema de discusión. Se pasó a Latinoamérica para detenerse en Chile, eterno mimado del FMI y Brasil. Cuando un invitado preguntó por qué al analizar la situación económica de la región se elude Argentina, señala la nota, si no miente la agencia, que todos cambiaron risitas cómplices. Dejaron la palabra a Guillermo Ortiz, mejicano, quien fuera Jefe de pagos del FMI y hoy lidera como analista.  Ortiz dijo simplemente: Argentina viene creciendo a un ritmo de 7% anual en los últimos años siguiendo recetas no-ortodoxas. Bien leído, esto significa: “sin seguir los 10 mandamientos que les enviamos en 2001 para llevarlos a la quiebra”. Supongo que esa noche, si estos economistas tan encumbrados tienen ese mecanismo miserable que se llama autocrítica, las señoras Kruegger y Minassian y los doctos directores de áreas de este venerable FMI habrán tenido 10 minutos de insomnio. Pero esta gente no sueña. Soñemos nosotros con un mundo mejor porque si lo dejamos en manos de ellos, ya sabemos adónde vamos.


Alejandro Bovino Maciel, 9.3.2011


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