lunes, 18 de diciembre de 2023

LA ENSEÑANZA ESQUIZOIDE ARGENTINA

 

LA ENSEÑANZA ESQUIZOIDE

 

Insistir sobre el sistema de enseñanza fracasado en Latinoamérica ya es parte de un repertorio. Las competencias mínimas que se requieren para egresar decentemente de los ciclos primarios y secundarios están a la vista de todos y todas. Gente que ha egresado de una carrera universitaria escribe mensajes llenos de errores que hasta inducen a equívocos por parte de quienes los leen. Pedirle a ese egresado que redacte un simple informe se convierte para él en un camino al calvario lingüístico. No sabe ortografía, no sabe sintaxis, no sabe muy bien el significado de términos y frases. Si se le presenta una simple fórmula algebraica ya es un tropezón que le impide conocer la física más elemental.

Ignoro por qué razón en la Argentina divorciamos constantemente los ámbitos. Hice los últimos años de la primaria en la Escuela Nº 2 Domingo F. Sarmiento de Corrientes: pleno centro, frente a la Plaza 25 de Mayo. Frente a Casa de Gobierno, Jefatura de Policía y Rectorado de la UNNE. Todo el ciclo secundario lo cursé en el Colegio Nacional, el único que tenía examen de ingreso por entonces y considerado el mejor de la ciudad.

En ambos ámbitos, tanto la escuela Sarmiento como el colegio Nacional nos propusieron (implícitamente) el aislamiento. Una cosa era el colegio y otra cosa era la vida fuera del colegio. Nada de cuanto sucedía afuera entraba en el colegio: ni las informaciones políticas, ni sociales, ni económicas, ni siquiera nadie jamás nos habló de la alimentación. El colegio secundario funcionaba como una prisión domiciliaria sin posibilidades de comunicación con el resto de la vida correntina. Jamás se nos llevó a ver una película, una obra de teatro, una exposición, una visita a presenciar una sesión legislativa. Jamás se invitó a escritores/as de Corrientes a visitar el colegio para exponer sus escritos, proponer interpretaciones, comentar cómo era la vida de un escritor/a, ni una muestra plástica, ni las organizaciones sociales para mantener un diálogo fluido y vivo acerca de temas como discriminación, justicia, sociedad, clases sociales, ni siquiera un economista o un sociólogo que nos explicara el esquema de funcionamiento económico de la Provincia. Nada de nada. 

Esta verdadera deconstrucción social que opera separando ámbitos jamás promoverá la inteligencia y el pensamiento crítico. En las aulas todo era dogma “es así y no se discute” y como tampoco se posibilitaba la alteridad, eran solamente los docentes dictando clases de tipo magistrales conductistas como en la escolástica medieval, cuando ya por entonces, las tendencias constructivistas dominaban el panorama educativo.

Pero en Corrientes todo llega tarde, cuando llega.

Viví diez años en Paraguay y mi editora, Vidalia Sánchez de Servilibro, que no me permitirá mentir, bien puede atestiguar que al menos 4 o 5 veces al mes me arrastraba a escuelas y colegios donde estaban leyendo algún libro mío (pobres dicentes, obligados a leerme y entenderme, cuando ni yo mismo me entiendo) para mantener encuentros con cursos enteros y muchas veces, con todo el alumnado haciéndome preguntas y discutiendo; sí señores y señoras, discutiendo algunos párrafos de las obras. Estos encuentros, debo reconocer, me enriquecían enormemente como autor. Supongo que estas chicas y chicos también salían beneficiados tal vez pensando “si éste tipo pudo escribir libros, ¿por qué yo no podría hacerlo”?

Además, siempre aprovechaba la ocasión para sacar al psiquiatra del bolsillo y hacer algunas advertencias acerca de las adicciones.

Y después decimos que los paraguayos están atrasados.

 

ALEJANDRO BOVINO MACIEL

BUENOS AIRES, NOVIEMBRE 2023