miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL COSTO DE LA VIDA, SEGÚN EL INDEC

EL CONTROVERTIDO INDEC

Ni yo ni usted, querida señora, atribulado señor, manejamos las estadísticas diariamente. Sir Bertrand Russell dijo que las estadísticas son “la mentira matemática” y no andaba muy lejos de la verdad.
El índice de precios que mensualmente nos advierte si hay inflación, deflación o estabilidad económica se hace en base a complicados procesos aritméticos que combinan una ristra de precios actualizados de productos que supuestamente usted y yo compramos todos los días; le digo algunos: leche, pan, harina, carne, aceite, camisas, combustible, servicios.

Hasta aquí, todo bien. Pero resulta que los sesudos demógrafos encargados de decirnos cómo anda la relación entre nuestros sueldos y el costo de vida decidieron que, como dice el evangelio, “no sólo de pan vive el hombre”, también consume tornillos Nº 2 rosca espiral de acero cabeza chata. Sí, estimada señora, leyó bien. En la nómina de los artículos considerados indicadores del gasto diario de los argentinos están los tornillos. No les miento. Y figura también el pan a $ 2,50 el kilo.
Me gustaría que recorriésemos las panaderías como hacemos el jueves santo con las iglesias a ver adónde se encuentra ese kilo de pan a dos pesos y medio. En Buenos Aires está el cartel pero no está el pan. Aquí el pan cuesta $ 7 el kilo, el pan del cartel de la Secretaría de Comercio es un mero anuncio, nunca está disponible para la venta. Los panaderos dicen que el distribuidor de ese pan de $ 2,50 pactado con el Gobierno nunca aparece y entonces ellos se ven obligados a vender el pan “no oficial”, podríamos llamarlo, el “pan clandestino” que cuesta 7 pesos el kilo. Y créame, querida señora, estimado señor que es una pena. En los últimos dos años los precios del pan, la leche, la carne, los huevos, los fideos, el aceite, las verduras y las frutas aumentaron escandalosamente desde los 2 pesos que valía el kilo de pan a los 6 pesos actuales. Pero, mi estimada gente, el precio de los tornillos Nº 2 rosca espiral no sufrió alzas ni bajas, cuestan lo mismo que hace dos años. Por eso, si yo hago las estadísticas para mostrar que los precios no variaron puedo elegir varios productos cuyo precio, sabrá Dios por qué, no aumentó en estos dos años. Entonces, mezclando sabiamente el precio de los tornillos con el de la leche y el pan, los tornillos amortiguan estadísticamente los saltos de precios que acostumbran tener los insumos de la canasta familiar.
Es una verdadera pena que debamos comer todos los días el pan, la leche, los fideos y toda una ristra de productos que nos reclama la mesa. Viviríamos como duques si en vez de comer pan y carne nos alimentásemos de tornillos Nº 2 rosca espiral.
Ya ven, la solución es fácil. Basta leer la planilla mensual del INDEC para saber qué deberíamos comer todos los días para mantener saludable el sueldo.

Alejandro Maciel

2 comentarios:

Elda Cecilia Martinez dijo...

Señor Alejandro, (no se si tengo que llamarlo doctor o licenciado, perdoneme si Alejandro no es respetuoso, pero supongo que su mama no le faltaba el respeto no?:),me sorprende que un Blog como el suyo no tenga un montón de comentarios.Me alegra encontrarlo en este medio, donde de tantas cosas que hay uno se marea y termina leyendo boludeces, hoy tuve suerte y encontré su blog... Siempre me gustaron sus reflexiones, desde que las escuchaba en el programa Mujer, de Pelusa si la memoria no me traiciona.Me reí mucho con los tornillos que debería agregar a la dieta de mi familia.Tengo 34 años, soy docente, soy argentina, pero vivo en Asunción, y no entendí donde vive usted ahora.Siga escribiendo,que yo lo leo... ja!Yo también escribo.Sabe algo? Soy terriblemente creyente en Dios, pero eso nunca me impidió disfrutar de sus reflexiones..jaja
Estamos en contacto. Elda Cecilia Martinez.

Alejandro Maciel dijo...

Elda querida: llámeme como quiera, efectivamente mi madre no me faltaba el respeto, je je... y me llamaba Talo que era el apodo. Luego pasé a usar mi nombre (Alejandro) y por último un juez nacional me cambió el apellido, ahora soy Bovino. Estoy viviendo nuevamente en mi país, específicamente en Almagro, de la ciudad de Bs As. Y era yo quien estaba con Pelusita Rubín en TV, no le falla la memoria. La felicito por la lucha que, veo, emprendió contra el cáncer a raíz de su experiencia personal ingrata con esa enfermedad.
Un abrazo inmenso desde Bs As que está preciosa a pesar de Macri.
Alejandro