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miércoles, 19 de diciembre de 2007

CULPA DE LOS MUERTOS




"CULPA DE LOS MUERTOS"

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La novela "Culpa de los muertos" saldrá editada por Ínsula de los libros, de Barcelona en este diciembre 2007.


El prefacio de la misma está a cargo del prof. Jorge Carlos Guerrero, de la Universidad de Ottawa:


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Prefacio


Culpa de los muertos se inscribe en la larga tradición de la escritura de la violencia en América Latina. Desde los cantares tristes de los poetas nahuas postcortesianos, los cuicapicque, recopilados en la Visión de los vencidos por el antropólogo e historiador Miguel León Portilla, que se interrogan "¿Adónde vamos?, ¡Oh amigos!..." y constatan abatidos lo acontecido en la conquista: "Y todo esto pasó con nosotros. / Nosotros lo vimos, / nosotros lo admiramos. Con esta lamentosa y triste suerte / nos vimos angustiados", hasta la novela de la dictadura y del exilio, o las diversas escrituras confesionales, la palabra procura representar y así preservar en la memoria cultural el desgarramiento individual y generacional de la violencia política del continente. La literatura de la violencia tiene la tarea de "ponerle palabras hasta lo innombrable," según nos dice el "Personaje" de Culpa de los muertos, mientras se recuerda "con dolor", para parafrasear a Alejandro, el narrador autor, es decir, mientras se hace el trabajo del duelo.
El relato de Alejandro Maciel envuelve al lector en un torbellino de voces que lo incitan a reconstruir un mundo narrativo que oscila entre la evocación de los setenta y la Argentina postcrisis del nuevo milenio. El principio dialógico que rige la novela lleva al lector a cotejar las conversaciones intergeneracionales entre Alex, el narrador, y un joven argentino recién vuelto al país y entre el narrador y su sobrina. Conversaciones que, a su vez, enmarcan otras como la de los amigos desaparecidos en la represión de Corrientes, el pensamiento de un torturador y sus conversaciones con un cura involucrado con el aparato represor, así como las pláticas del personaje y el autor que cuestionan la misma razón de ser de la escritura. De esta manera, Culpa de los muertos no escribe solamente sobre la violencia sino que cuestiona tanto la función de la escritura como la propia escritura de la violencia, es decir, las posibilidades de toda representación del terror. En las charlas tituladas "Sabotajes del personaje al autor," el "Personaje" se rebela e irreverentemente denuncia el mundo caótico que construye la escritura; el autor lo rechaza explicando que con sus intervenciones "Cada vez que aparece, desaparece para el lector" y así hace hincapié en el papel asignado a una lectura comprometida en la novela.
La gran vía de acceso a Culpa de los muertos es un poderoso estilo cuya garra y finura atrapan al lector en "Todos los excesos" de su escritura. Los retruécanos, las citas de versos y canciones, los juegos con la sintaxis y la puntuación, el ritmo exaltado que capta la aguda percepción del entorno de los personajes, el lenguaje de la literatura infantil de la fábula que el narrador le destina a su sobrina por las noches son, entre otros, algunos de los elementos que seducen y sumen al lector en la configuración imaginaria del mundo de la novela .
Culpa de los muertos es también una vía de acceso descentrada a los setenta. La provincia de Corrientes es el centro de un relato que frecuentemente se narra desde el centro cultural y político de las naciones latinoamericanas, del lugar desde donde se irradia el poder de los aparatos del estado. Desde esta perspectiva de las márgenes, los grandes temas de la amistad, la historia, la memoria, la política y la violencia cobran una dimensión inusitada en una escritura consciente del lugar de su confesión y evidente en un implícito doble duelo por un tiempo y un espacio perdidos evocados desde el recuerdo en la ensimismada ciudad de Buenos Aires. No obstante, la evocación del pasado rebasa, como en la mejor tradición literaria, su inscripción magistral en la biblioteca sombría de la representación de la violencia y apela al poder desmitificador del humor y la risa. Culpa de los muertos encierra de esta manera las llaves del placer de la lectura.

Jorge Carlos Guerrero
University of Ottawa

jueves, 11 de octubre de 2007

CULPA DE LOS MUERTOS

"CULPA DE LOS MUERTOS"

SERÁ PUBLICADA POR

EDITORIAL ÍNSULA LIBROS,

DE BARCELONA.


La novela "Culpa de los muertos", sobre la Argentina de la Dictadura Militar de los años 70, (especialmente en Corrientes), ya está en trabajo de diagramación en Editorial íNSULA LIBROS de Barcelona.
La historia tiene varios planos; por un lado seis estudiantes de medicina que son secuestrados por las "fuerzas del orden", cinco de ellos desaparecen y nunca más se vuelve a saber nada de ellos, el único sobreviviente cuenta la historia junto a una hermana enferma, en estado vegetativo mientras cuenta historias fantásticas sobre personajes simpáticos (una Madame muy burguesa y convencional, una Comadreja Rosilla inquisidora, un Mosquito Anópheles que es psiquiatra, un Equidna astrónomo y fabricante de armas que quiere conseguir la paz mundial) a su sobrina de diez años.
¿Qué sucedió en la Argentina entre 1974 y 1984? Algunas claves están en las pesadillas, otras en los sueños, otras en la realidad de los sobrevivientes. En todo caso, los errores, según pregonaban los gobernantes son "culpa de los muertos".

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Cuando te pregunten ¿quién es el responsable de toda esta matanza?, diles muy quedo pero muy firme: “culpa de los muertos”. Ellos en su paz ya no se pueden defender y a ti te dejarán en paz con ellos. Ese es el catecismo del cementerio, hijo. No hay más preguntas.


Corrientes, Argentina de los fines de los 70. Un grupo de estudiantes de medicina buscan las respuestas que los cadáveres en disección no pueden darles en los libros de Proudhon, Marx, Hegel. Las sirenas de los patrulleros gimen a medianoche. Un cura se suicida en la Catedral. Uno a uno van desapareciendo los estudiantes, capturados por la fuerza pública. Sobrevive Alex que desde el recuerdo de la pesadilla está narrando la historia de aquellos tiempos de sangre a un muchacho, hijo de diplomáticos que vino a la Argentina después del desastre. En el recuerdo se mezcla la historia de una fauna política que está detrás de los laberintos del poder, (una fábula que Alex cuenta cada noche a su sobrinita) que tiene algo de absurdo, de ironía, de burla a nosotros mismos. Un nonsense que tiene todo el sentido que tiene la vida.