viernes, 1 de junio de 2012

LA MONEDA ARGENTINA Y LA FE ARGENTINA


EL PESO, EL DÓLAR  Y LA FE



Aunque el gobierno actual merezca mi adhesión en reconocimiento a las formidables medidas (inusitadas, desde que tengo uso de razón) de ampliación de la base social que impulsó, incluyendo amplios sectores marginados que antes dejábamos morir de hambre, enfermedades, atropellos, delincuencia y otras lacras. Ese era el único destino asignado a la nueva clase social que nació y creció cuando el campo se tecnificó y expulsó miles  de trabajadores, cuando las empresas se privatizaron a mansalva y cerraron ramales ferroviarios para que pueblos enteros agonizaran en la espera.

Toda esa masa humana que “el progreso” de los Martínez de Hoz y los Cavallo fue dejando huérfana de todo vínculo con la sociedad estaba destinada y condenada de antemano a sufrir de los estigmas de la delincuencia, las adicciones, el rechazo de la clase media; y nunca olvido que este gobierno, no otro, tendió puentes para empezar a ingresarlos nuevamente en las escuelas, los trabajos y el crecimiento social. Falta mucho por hacer, quién lo duda, pero ya se dieron los primeros pasos, quién lo duda…

No obstante, hay otras medidas que no parecen atinadas ni oportunas como esta verdadera “caza de brujas” del dólar devenido en objeto del deseo argentino y que las trabas y candados no hacen más que acicatear disparando la especulación y su consecuencia: el dólar paralelo, por las nubes.
El gobierno en todo su conjunto asegura que este cerco a la moneda extranjera solamente persigue recuperar la confianza en el peso moneda nacional. Muy bien. Pero el peso se sigue derritiendo en los bolsillos, las cajas de ahorro y los plazos fijos bancarios cuyas tasas están por debajo de la inflación, que tiene dígitos tan misteriosos como el dogma de la Trinidad.

Sabemos que el único modo de mantener una inflación sostenida más allá de un semestre es la emisión monetaria. Y ahí aparece lo que semeja un doble discurso: por un lado se nos pide fe en la moneda, pero al emitir moneda casi descontroladamente se corroe el poder de esa misma moneda que me pide fe. ¿Cómo podríamos confiar en el valor a largo plazo si mensualmente se desvaloriza frente a nuestros ojos y aunque el INDEC diga lo que diga, el supermercado chino de la vuelta de mi casa me canta la justa: inexorable, la máquina sumadora de la caja me resta valor al billete de 100 pesos.

Hace apenas un año cargaba 10 a 12 productos básicos en el canasto y Julio A. Roca pagaba sin problemas. Hoy, con 6 productos Roca debe pedir socorro financiero a Manuel Belgrano o J. M de Rosas para saldar la deuda de la caja. En esa instancia ya no importa demasiado lo que digan las estadísticas; el barómetro de la billetera resulta infalible. Si todo esto me sucede a mí, simple ciudadano trabajador, ¿qué será de los inversores de la construcción que planifican a 20, 36 y hasta 50 meses el precio de una obra? ¿Cómo podrá saber este buen señor cuánto terminará pagando en moneda nacional en un año y  medio el costo del cemento, la cal, los ladrillos, hierros, cerámicos, pinturas, mano de obra, griferías? ¿Cómo puedo depositar mi fe en una moneda que se hace fantasma con el paso del tiempo? 

Por las duras experiencias del pasado los argentinos necesitamos creer en un respaldo financiero fiable. El dólar ha sido históricamente la moneda de referencia para operaciones comerciales de largo plazo. Que súbitamente y para evitar salidas masivas de capitales se pusiera cepo al dólar no ha sido una jugada maestra. Que nadie desde el gobierno informe a la gente por qué, cuándo y hasta cuándo se mantendrá la veda verde tampoco parece muy feliz. Sigo confiando que el gobierno tendrá y usará reflejos políticos para devolver la estabilidad económica que es una de las bases de la paz social porque volverá a dinamizar el mercado de trabajo que ya denuncia los primeros síntomas de estancamiento.

Alejandro Bovino, Buenos Aires, junio 2012.    


domingo, 27 de mayo de 2012

LA ESPAÑA DE LAS DEPORTACIONES


* GRIEGOS * Y * ESPAÑOLES * 

FRENTE * AL * EURO *



Es un lugar común: crisis económicas y prejuicios discriminativos van siempre de la mano como gemelos. En estos días el blanco de la Policía nacional española del Partido Popular son los inmigrantes de todo color, pelaje y procedencia. Brigadas de agentes detienen “por las calles de Alcalá”, Barcelona, Córdoba, Valencia y otras ciudades a todo hombre o mujer cuyo aspecto delata algún signo de extranjería continental.

El único documento vigente para evitar la detención es la carta de residencia otorgada por Migraciones a cuentagotas, y ni aún así, porque los portadores del milagroso salvoconducto deben responder un interrogatorio inquisitorial explicando por qué permanecen en territorio español, dónde trabajan, cuánto ganan, dónde viven, cuántos son en la familia y hasta el nombre del perro. Cientos de inmigrantes son detenidos, muchos de ellos son deportados compulsivamente a sus países de origen.

Esta es la ‘devolución’ que la vieja Europa, seguramente por amnesia, nos otorga olvidando que tras las hambrunas provocadas por las guerras que ellos mismos se procuraron, América los recibió con los brazos abiertos sin pedirles cartas de migraciones ni averiguar la genealogía y heráldica de sus linajes. Tampoco podemos mantener la ilusión de creer que el gobierno recalcitrante del Partido Popular tendría algún reflejo social para comprender que si la gente migra lo hace empujada por necesidades y no por afán de hacer tours o molestar a los españoles residentes.

En estos momentos difíciles, con un panorama económico desolador, España resucita las viejas prácticas de persecución y exclusión social ya iniciadas en la Edad Media por sus graciosísimas majestades católicas. ¿Quiénes migran? Los habitantes de sus antiguas colonias a quienes llevaron sí la cultura, sí la tecnología, sí el lenguaje pero también el atraso de políticas de Estado nefastas que convirtieron en páramos desolados estos parajes donde hoy por hoy gobiernan más los caudillos que las leyes y las ideas. Igual que en la España medieval. O, dicho en otros términos: cosechan lo que sembraron.

En Grecia, mojado sobre llovido, nació una esperanza en el joven líder Alexis Tsipras del nuevo partido Syriza que disputará las elecciones a los dos tradicionales partidos griegos que vienen alternando en el poder desde hace 60 años y llevaron a Grecia al estado actual de las cosas: en el abismo del default tan temido. Tsipras es ingeniero civil, tiene 37 años, es carismático, heterodoxo y calibra un discurso alternativo al empantanamiento financiero de Grecia casi amortajada por los famosos “ajustes” de la sagrada trinidad europea: FMI, Banco Europeo y Unión Europea que impone cada vez más y más recortes presupuestarios en educación y salud, controles económicos y fiscales de un rigor espartano. 

Tsipras dice que espera llevar a Grecia a una salida menos catastrófica. ¿Cómo lo haría? Primero, anulando el famoso memorándum firmado hace dos años en Bruselas y por el cual la Unión Europea se comprometía a “salvar” a Grecia siempre que se siguieran las recetitas que todos conocemos. A dos años del acuerdo, reclama Tsipras, la salvación está cada vez más cerca del cielo y lejos de la tierra del Peloponeso. Por eso, Tsipras empezaría recortando presupuestos militares (la hipótesis de conflicto hoy es casi un lujo), renegociaría la deuda con los acreedores solicitando tres años de gracia (“es siempre mejor negociar con un enfermo que con un cadáver”, dice en sus discursos), control público de los bancos que son responsables en gran parte del desastre actual, estimular la demanda como lo hizo Argentina (¡al fin somos ejemplo para alguien!) y aceitar la economía de producción y el trabajo. Para alivio de mercaderes, sostiene además que hará lo imposible por mantener a Grecia dentro del euro, porque de otro modo (de volver al dracma) se convertiría a los vecinos de aliados económicos en competidores y eso, para una sociedad que está intentando resurgir de la quemazón, no sería lo más beneficioso.

Siempre es interesante observar todos estos complejos procesos políticos y económicos que brotan, estallan y luego se calman dentro de la Unión Europea. A fin de cuentas, es el espejo en el que se miraN la UNASUR y el MERCOSUR.


ALEBOVINO, Buenos Aires, mayo 2012  

viernes, 25 de mayo de 2012


ATENAS SUCUMBE / 

EN TERAPIA /

CATALINA DE ZENTNER SIGUE TEJIENDO PALABRAS /



Pido perdón de antemano al ávido lector, a la ínclita lectora de estos párrafos por mezclar continuamente un tema con otro en mis notas: deseo que sean como las conversaciones normales en las que pasamos de una cosa a otra sin problemas semánticos.

Como todos sabrán Europa está que arde. Pero si la situación financiera de Europa está en el sanatorio, Grecia está en la UTI al borde del temido default (técnicamente, quiebra de una empresa con el remate de sus bienes). Hace diez años Grecia entró en la Eurozona adoptando el Euro como moneda. Chau ajustes monetarios, chau libertad para fijar tasas de créditos, chau a la autonomía financiera. 
Hace casi 40 años dos partidos alternan en el poder: El Pasok, de tendencia socialista tan moderada que parece de derecha y la Nueva Democracia, de vieja estirpe derechista. En esta convulsión de la crisis surgió un nuevo partido de izquierda, la Syriza, y el envión viene con una camada de gente joven que empuja la candidatura de Alexis Tsipras. El joven político repudia todas las medidas que viene imponiendo la santísima trinidad económica del FMI (cuándo no) el BCE (Banco Central Europeo) y la UE (Unión Europea). 

No necesito volver a repetir cuál es la fórmula mágica del omnisciente Fondo Monetario Internacional: no cambiaron una coma ni un acento desde la década de los ’70 y ahora la francesa Christine Lagarde como presidenta del Santo Oficio financiero parece reforzar aquellas medidas restrictivas de podas brutales en los sectores más sensibles de las sociedades emergentes: salud y educación, siempre las primeras víctimas del pelotón de fusilamiento fiscal. 

Grecia está volviendo los ojos a las salidas de países que entraron en colapso y hoy exhiben salud financiera siguiendo sus propias recetas y rehusando las medidas coercitivas del FMI: especialmente Islandia y Argentina. En lugar de salvar bancos, Islandia metió en la cárcel a los gerentes de bancos especuladores. En el frío iglú de una celda, ahora estarán meditando sus acciones y esto sirve de escarmiento a futuras avivadas económicas.

El 17 de junio se renovará el parlamento de Grecia y en esa ocasión las cifras dirán qué rumbo prefieren tomar los ciudadanos de la democracia más antigua de Occidente: si seguir dentro de la Eurozona ajustándose al rescate que cada día parece pesar más; o salirse del euro y reasumir su propia economía a la que espera tiempos de dura reconstrucción.

Quienes viven allá describen las situaciones cotidianas como algo muy similar a nuestro 2001: incertidumbre, angustia, inseguridad de lo que será el mañana, y una carga como de culpa por algo que los ciudadanos no hicieron pero la clase política y el mercado financiero les endilgan: un feroz endeudamiento.

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Por fortuna la TV pública puede generar proyectos como “En terapia” donde Diego Peretti y Norma Aleandro como cabezas de compañía nos muestran por dentro cómo funcionan los verdaderos tratamientos en salud mental, fuera de las payasadas de Claudio Domínguez y su maestro Amor. La gente del día a día puede ver que el trabajo terapéutico se encauza por otros carriles donde el facilismo del “hay  que amar, todos podemos ser exitosos” y otras fruslerías quedan relegadas al margen de las terapias de pastores de Plaza Once.

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Catalina de Zentner sigue trabajando activamente, recientemente ha participado de dos antologías, una de ellas, “Abrazos de náufrago” de Editorial Corona del Sur tiene dos excelentes trabajos de Catalina en prosa poética. Catalina sabe tejer con hilo fino esas cuestiones que parecen cotidianas porque suceden en ámbitos de la intimidad pero que invaden todo el círculo humano en el que nos reconocemos como criaturas frágiles, al borde del abismo de la muerte. Eso nos dice Catalina en su “Encenderé una vela” de esta antología.


Alebovino, mayo 2012

jueves, 3 de mayo de 2012


FERIA DEL LIBRO / INFORME DEL CELS






Con una masiva respuesta de público de toda edad y procedencia se viene desarrollando una nueva edición de la Feria Internacional del Libro del Autor al Lector. Por fortuna, los autores/as correntinos desde el año pasado tienen un magnífico vitral donde están casi todas las obras y todos nuestros autores, en el stand de Leonardo Moglia. Parece increíble que esta iniciativa absolutamente privada como es la empresa de Moglia haya crecido a tal punto que hoy por hoy representa lo más serio y sólido que tiene la literatura correntina para llevar la voz de sus autores a todos los puntos del país donde se los convoque. Mis amigos liberales estarán diciendo “el pez por la boca cae” ya que estoy reconociendo que un emprendimiento privado haya abierto esta iniciativa. No nos equivoquemos. Que un Estado ausente deba ser llenado de alguna manera no justifica esa ausencia. Vuelvo a recordar que en 1986 se promulgó una ley para crear el Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes, ley que nunca se cumplió en los hechos porque el Estado provincial ni siquiera acostumbra cumplir con su palabra, ya que las leyes no son más que la expresión verbal escrita de las decisiones de gobierno.
Cuando yo vivía en Corrientes las posibilidades de editar un libro eran casi nulas. De hecho, no había editorial alguna, solamente algunas gráficas e imprentas que se limitaban a imprimir ejemplares a un alto costo, libros que invariablemente terminaban arrumbados en algún armario porque es bien sabido que los autores casi nada sabemos de comercialización y otras cuestiones afines.
Afortunadamente hoy tenemos el stand de Moglia que tiene un gran rótulo donde avisa “Libros correntinos”. Y una gran circulación de gente entra, revisa textos, consulta autores, ventila constantemente este espacio donde se respira las palabras que correntinos y correntinas supimos escribir para que el tiempo no las borrara, como tampoco pudieron borrar los siglos de cultura que viene acumulando pacientemente la humanidad y sirven para caminar hacia el futuro sin tinieblas.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) acaba de presentar su informe anual donde apunta con datos y estadísticas los avances en políticas de DDHH del último año de ejercicio. Si algo debemos reconocer sin ápice de dudas a este actual gobierno nacional, es su política en defensa de los DDHH. Y valga una aclaración por un error que frecuentemente se lee en las redes sociales. Cuando ocurre algún acto de violencia en el que asesinan a una persona airadas voces reclaman los DDHH. 
Sólo se debe invocar a DDHH cuando es el Estado quien roba, asesina, mata, ejecuta, encarcela a los ciudadanos sin derecho a legítima defensa en juicio. ¿Se comprende? Por tanto, invocar los DDHH cuando en una banda de forajidos secuestra y mata a una víctima, es un error. Eso es un delito común, detestable, criminal y mafioso muchas veces, pero nada tiene que ver el gobierno en estos casos. La inseguridad, por desgracia, hizo su nido en Latinoamérica de la mano de las ingentes políticas liberales de los ’90 cuando los campos se deshabitaron, se cerraron fábricas y empezó un cruel hacinamiento en los márgenes de las grandes y medianas ciudades, receptoras de masas de migrantes sin preparación profesional ni oficios para desempeñarse con soltura laboral en las ciudades. 
Basta observar el paisaje urbano para detectar el crecimiento casi exponencial de esta gente abandonada de todos, menos del hambre y la miseria que son los peores consejeros. Por eso las políticas de distribución de la riqueza dividen tanto las aguas, los liberales piensan que no están obligados a dar su limosna como impuestos para mejorar la situación de quienes nada tienen. Así piensa, por ejemplo, el actual gobierno de España que está recortando presupuesto en salud y educación y pueden leer sus resultados en los periódicos. Las tendencias más solidarias piensan que esta gente debe ser integrada a la vida social por medio de la preparación y la educación. No sé qué pensará usted.

Alebovino, 3 mayo 2012.  

lunes, 30 de abril de 2012

LOS VIAJES INTERIORES DE LAS MONJAS GADITANAS (2)


[1]  SEGUNDO ENCUENTRO ENTRE LA DUEÑA Y LAS MONJAS



Mientras el Capitán escarba su pipa cavando hollín, las religiosas van y vienen repasando en un eucologio -la cubierta es de nácar, las incrustaciones con iniciales góticas, de oro- el prontuario del mal, desde Satanás para abajo.
Sube a cubierta buscando aire fresco la Ama, mareada y apoyándose en el chef rechoncho que los marineros juzgan monflórito.
-¡Ave María Purísima! - se cruzan la priora y su acólita.
-Sin pecado concebida –dice la Ama.
Hablando para nadie, haciendo oídas tremolando la voz como quien canta antífonas de madrugada, la Reverenda Madre Asunta difama:
-La Providencia sapientísima hizo del barro a la hembra para compañía del macho. Macho con macho é cosa de incontrito. Que tóo tiene un lugar en el regazo del Señó, meno la lujuria contra natura.
-Para eso está el Infierno: pa purificá la roña de las creaturas -sor Higinia.

ALEBOVINO, 2012



San Jerónmo sacando la espina de la pata del león en la cueva de Belén. 

LOS VIAJES INTERIORES DE LAS MONJAS GADITANAS


LA TRAVESÍA DE LA DUEÑA,
SOR HIGINIA Y LA REVERENDÍSIMA MADRE ASUNTA DESDE CÁDIZ AL PLATA, 1874.




En la popa, sobre el codaste, la rosa náutica cuyo Norte es una astilla tallada. Como quien acaricia, arrecia un vientecillo desde estribor flagelando cangrejas, sobrejuanetes y pericos que en sus perchas se sacuden. Dos monjas oblatas gaditanas -hábito talar de un negro ufano- conversan con la preñada, entre reconvenciones y jaculatorias que las asaltan como hipos. Sor Higinia y la Reverendísima Madre Asunta: flácidas, las cofias flamean a babor. A sotavento, las sotanas suenan a ropa tendida.
Tensas, las drizas donde se enredan los rosarios que a cada paso del faldón pendulan a diestra y siniestra, esquivando las salpicaduras del mar. Agachados, asando merluzas en el tablado del castillo, dos gavieros espían bajo sus boinas, como gatos rubios.
-¿Vais de visita, hermanas?
-Que no. Que hemos venío por Gracia de Dió y de María Santísima encomendadas por Su Ilustrísima, el Arzobispo Manuel Aleandro de Bovinno  y las Conchas, para fundar una casa. Kyrie éleison.
-¿Pero es que viajáis solas, acaso?
-Ora pro nobis, solas no. Con Dió me acuesto /con Dió me levanto /con María Santísima /y el Espíritu Santo.
-Amén -a coro, las oblatas.
-¿Vais a fundar alguna colegiata?
-Que no, que somos de la Congregación del Santísimo Redentor -la Profesa sin profesión.
-Que tenemos la santa misión de redimir meretrices, que más valen fregando en un convento que ensuciando su alma en lupanares. In nómini Patri...
-También se puede perder el alma en la catedral...
-¡Agnus Dei, qui tollis peccata mundi! Su Ilustrísima, que de estas cuestione sabe má que usté, dice que en el burdel se pierde más rápido y seguro -la Reverenda Madre, persignándose.
-Que pa ser ramera/ y no cobrar náa /más vale ser honráa -la postulanta, triplicando la señal de la cruz.
-Se salva más tarde la carne que su sombra -sor Asunta, sentenciando el asunto.
-Quel fuego de la mala pasión y las llamas del Armagedón, una y la misma cosa son, -la hermana Higinia.
Bisojo, atezado el cuero por la sal y el sol, un grumete de la brigada de proa, asiéndose a las jarcias, se hinca de hinojos.

ALEBOVINO



sábado, 28 de abril de 2012

LA PELUQUERÍA CARTESIANA



(Discurso de los métodos en la peluquería de Mati)

Matilde: (En una mano, las tijeras, en la otra un mechón tomado como un fardo de pajas en la cabeza de la clienta) ¿Y qué le dijo entonces?
Ortensia sin hache: Caéte de culo, chamiga, pero le dijo: ¿y qué tiene que decir usted, que tiene un hijo guei?
Matilde: ¿Wey?, ¿y qué es eso?
Ortensia: No, wei no. Guei que quiere decir homosesual entre los yankis. ¡No me digas que nunca escuchaste!
Matilde: ¡Vos querés decir gay! Un puto americano. Por supuesto, cómo no voy a saber. ¿Viste la novela de Lupita Ferrer?, ésa que ella tiene una hermana; pero ella no sabe que son hermanas, y tiene un hijo, y el hijo es gay, fijáte. Allá está de moda.
Ortensia: Allá.... ¿adónde?
Matilde: ¿Te gusta así el flequillo o corto un poco más?
Ortensia: Rebajá un poco más. Ella le preguntó al muchacho que canta roc o no sé, ésas músicas que ponen todo el día en la radio... le preguntó: ¿y qué dijo tu mamá cuando se enteró que tenía un hijo guei? ¡En medio de la mesa! Ella estaba hecha una reina como siempre. ¡Qué bien se viste esa mujer! Ah, y te contaba, el muchacho se enojó; vieras la furia que puso, dejó de comer y sobre el pucho le contestó: ¿“y qué dice usted que tiene un hijo con novio allá en Norteamérica”? Y se retiró de la mesa.
Matilde: Mi china, se dice “gay” no “guei”.
Ortensia: Qué, ¿sos de la academia ahora?
Matilde: ¡Las cosas que se dicen en la mesa! A mí no me vengan. Antes era distinto; ¿vos te pensás que la finada mi tía iba a dejar que en la mesa se hable de puerquezas? ¡Ni nunca! ¿Te gusta así o corto más?
Ortensia: Dejá así, me acorta la cara; la verdad, yo prefiero las películas de antes, ¿te acordás de Delia Garcés?
Matilde: ¡Sí! Y la mejicana, la María Felis... ella era siempre una mujer sufrida y corajuda; pero al final encontraba un hombre que le amparaba...
Ortensia: ¿Y la Rita Jeigurd? ¡Qué mujer! Cuando tocaba la guitarra para el torero...ay, qué hermosura.
Matilde: ¿Y Zully Moreno cuando bajaba por las escaleras blancas? Parecía que bailaba cuando iba bajando.
Ortensia: La que no me gustaba era la Isabel Sarli.
Matilde: ¡Dejáme de ésa puerca! Estamos hablando de artistas.
Ortensia: Sí, pero al dos por tres ya daban otra vez esa “Lujuria Tropical” en el cine San Martín y el cochino de mi marido ¡en primera fila!
 Matilde: ¿Viste lo que pasó con la Artemia?
Ortensia: Hace rato no sé nada de ella.
Matilde: Me contaron que se volvió desconfiada como caballo tuerto, que ya echó no sé a cuántos capataces y peones y en fin, todo el que no le cae bien.
Ortensia: ¡Pero si nunca se ocupó de las haciendas!
Matilde: Parece que pilló que le estafaron y no dejó títere con cabeza.
Ortensia: ¡Tiene un carácter, la pobre! No por nada le dejó el marido, querida.
Matilde: Y el hijo parece un vampiro ese muchacho, está pálido y ojeroso, no sé qué le pasa.
Ortensia: Trasnocha que da miedo, anda en juergas día y noche, habla solo por la calle y ¡tiene una junta!, que ni los peores malandrines...
Matilde: Pero a la gente con no se le da gusto nunca, chamiga. Que si es flaco porque es flaco, que si es negro porque es negro.....
Ortensia: ¡No hay pito que le venga bien!
ALEBOVINO, 2012