sábado, 27 de febrero de 2010

FRAGMENTO DEL CAP 5 DE LA NOVELA "EL REY PRÓFUGO"

Fragmento del capítulo 5 de la novela El rey prófugo, editada por Landmark de Sao Paulo, en 2005.
Ficción histórica sobre la travesía de la Corte portuguesa por el Océano Atlántico en enero de 1808, cuando las tropas napoleónicas al mando del general A. Junot invadieron Lisboa.
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¡Señor, majestad!, viene gritoneando el conde~camarero por el puente principal, interrumpiendo como es su costumbre una conversación como la gente.



¡El Almirante está perplejo!, anuncia con los ojos saltones.


¿Qué Almirante, de qué me habla?


Hay una isla en el camino, S.M. Una isla que no figura en la cartografía, y para colmo se apagaron todos los vientos, los braseros echan humo, viera los fogonazos en las calderas de la sala de máquinas, vuelan las chispas, los cilindros tiemblan como atacados por malaria y nuestra nave no avanza un palmo. Hay una calma contumaz que nos mantiene inmóviles. Y la isla allá a proa, dice aceleradamente señalando el estay como si detrás de aquella comba blanca estuviese la entrada del Hades.


No puede ser, digo~divago mientras el Secretario de Hacienda me observa en silencio. ¿Cómo que una isla desconocida interponiéndose entre mi barco y mi destino? ¡Busquen al maestre de cartografía y a los delineantes!


Un sínodo de ellos están revolviendo portulanos y proyecciones, cartas que se enmohecían en el Real Archivo de Sagres han sido cuadriculadas bajo lupa, revisaron cada milímetro de la mar océana, S.M. y se podría decir que esa isla nació hoy. Estamos a 28 grados, cerca de la línea cero que parte en dos la Tierra, majestad. Justo en el límite entre el Norte y el Sur.


Viene el Almirante, pálido en medio de la blancura de su uniforme. En silencio asiente, confirmando todo lo que el lenguaraz del conde~camarero dijo como en una exasperación.


No sabemos nada de ella, asegura quitándose el bicornio y abrazándolo contra el pecho como quien da un pésame. Se entristece por lo que no sabe. Si supiera todo el sufrimiento que me ocasiona lo que sé, estaría muy alegre de su docta ignorancia mi Almirante.






¡Hay que desembarcar de inmediato y tomar posesión de lo que sea, en nombre del Reino de Portugal~Brasil!, ordeno sin asomo de duda.


Espero su orden, S.M. para descender con una escolta de inspección, acata mi Real Almirante.


¡De ninguna manera!, me sorprendo diciendo, yo mismo desembarcaré a explorar esa isla misteriosa.


alejandro maciel, "El rey prófugo", cap. 5

viernes, 1 de enero de 2010

EL "QUIÉN ES QUIÉN" DE LA POLÍTICA CRIOLLA

LA BIBLIA Y EL CALEFÓN
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En esta posmoderna Argentina 2009/2010 carecemos de algunos datos imprescindibles. Casi anualmente elegimos representantes para legislaturas, municipalidades, gobernaciones o presidencia; y en este cíclico fenómeno de señalar voluntariamente a quien nos parece el/la mejor postulante que representa nuestros intereses, a veces, hay lagunas de amnesia. Pero no se nos puede culpar colectivamente de ser irresponsables o caer en pecado de pereza, lipidia o desinterés por la cosa pública. No y no: a veces, mi querido señor, mi encomiable señora, falta la información.
En este raro contexto hubiese sido muy oportuno tener a mano uno de esos directorios que tienen en el mundo anglosajón, una guía del mapa social y político, una especie de "Quién es quién" argentino donde figurara junto al nombre de, por ejemplo, Domingo Cavallo o María Julia Alsogaray, toda la trayectoria del debe y haber de estos personajes públicos considerando que los argentinos a veces, sólo ocasionalmente, carecemos de memoria social.  Y esto sería doblemente bueno en tiempos proselitistas, cuando fácilmente la Biblia se llora junto al calefón del cambalache político argentino.

Hace unos días, viendo TV (ya hablaremos del tema de la tevé, prometido, en estas misma columna…) me encontré con un panel del que participaban el "Tata" Yofre, el singular escritor y diplomático Abel Posse (recientemente extinto como ministro de educación de la CABA, Deo gratiae...) y un tercer panelista cuyo nombre no registré, pero olvidemos a este tercer hombre y concentrémonos en Juan Bautista "Tata" Yofre, ex polifuncionario de diversos gobiernos, ex director de la SIDE en tiempos de Menem, autor de varios libros, entre ellos, "Volver a matar" tratando de enseñarnos algo de historia.

Nadie negará el valor de conocer la historia, que es  madre del futuro. Pero cuando vi en TV al doctor Grondona y al "Tata" Yofre explicándome meticulosamente cómo, dónde y cuándo sucedió la historia, me dieron ganas de tener a mano un Quién es quién argentino y leer, por ejemplo, al lado del nombre del doctor Grondona, su frondoso currículum democrático y junto al nombre del señor Yofre, todas las causas pendientes que tiene con el pasado quien ahora quiere prevenirnos el futuro. En Corrientes, supongo, también habría que habilitar un Quién es quién. Y antes de votar, sería un buen ejercicio de patriotismo, repasar el listado de personalidades y personajes tratando de elegir a conciencia, es decir, sabiendo de antemano qué elegimos y para qué los elegimos.

Hoy por hoy, en la nube de información que llueve continuamente, es fácil confundirnos. Los medios masivos ofrecen tantos datos que la información se convierte en un nuevo desafío. Ya nadie sabe con claridad quién es de izquierda, de centro, de derecha, qué es cada una de estas posiciones, qué ideas se agitan en las banderas que levantan. En matemáticas me enseñaron que cuando ya no se pude multiplicar, hay que simplificar. Más allá de las tendencias y partidos hay esencialmente dos caminos políticos: primero, el de la vieja receta del trasimaquismo que opina que deben gobernar los más fuertes, sean éstos militares o empresas comerciales; segundo, el de los que proponen participar el poder y las responsabilidades sociales generando una convivencia que, aunque no sea perfectamente justa y equitativa, se vaya aproximando a este ideal. Si la frontera entre estos dos frentes estuviese claramente demarcada, no habría problemas, pero sucede que siempre, los que opinan que deben gobernar los más fuertes, se disfrazan de docentes de historia, nos enseñan civilidad en TV y atropellan nuestros derechos con una sonrisa benévola. Por eso se necesita el Quién es quién para echar luz en nuestra memoria antes de entrar en el cuarto oscuro que trazará nuestro futuro como país.

 

Alejandro Maciel,



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Alejandro Bovino

martes, 29 de diciembre de 2009

LA GUERRA DE LA SOCIEDAD

LA GUERRA DEL  SEÑOR HOBBES

 
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Thomas Hobbes (1588-1679) fue un filósofo inglés amigo de Galileo de quien tomó las teorías mecánicas de la física para ingeniar un sistema de pensamiento que tiene mucho de metafísica, psicología, teoría del conocimiento, sociología, política y ética sin ser cabalmente ninguna de esas disciplinas aisladamente. Aunque es difícil encasillarlo, no erraríamos al decir que es empirista lógico, mecanicista y continuador del racionalismo inaugurado por Descartes al despertar de la Modernidad.

En la monumental obra "Leviatán" Hobbes escribió que el Estado, en el que reside la soberanía y el poder, es un mal necesario para sofocar el egoísmo natural de los hombres que, dejados en absoluta libertad, entrarían en una guerra de todos contra todos (bellum omnium contra omnes) porque el hombre (y la mujer, no lo olvidemos, para eso está Mrs. Thatcher recordándosnolo…) es "el lobo del hombre", es decir, tiende a destruir al más débil haciéndolo víctima de su ferocidad, de su codicia, de su maldad; ya que, decía Hobbes, la gente tiene inscripta en sí tres causas de disputa social: la desconfianza hacia todos los demás, la competencia con todo el resto y el deseo de fama. Si se dejara a la gente seguir su natural avidez, decía Hobbes, sobrevendría la guerra general, la anarquía total y el aniquilamiento de la sociedad. Por ello, se hace necesario "transferir" algunos derechos propios a un monstruo fabuloso que está formado de esos deseos colectivos capturados para minimizar el mal que podrían hacer estando sueltos. Ese monstruo es el Estado (el Leviatán de la Biblia: un monstruo evocado por Job para demostrar la inconmensurabilidad del pensamiento de Dios y de sus designios).

Al hacer yo este depósito como individuo, en bien de todos, cedo mi capacidad de hacer justicia al Estado. Por eso no puedo ejecutar a un ladrón aunque lo hallase robando en mi casa, debo dejar en manos del Estado la aplicación de la pena acordada en el código civil.

Viendo las noticias en periódicos y la inefable TV nos tienta preguntarnos: ¿no estamos de nuevo muy cerca de esta guerra que anunciaba el señor Hobbes hace 500 años? ¿No se parece esta encrucijada de asaltos, robos, asesinatos y crimen a la "guerra de todos contra todos? ¿No desconfía el común de la gente de la eficiencia estatal para administrar justicia?

El tan cacareado neoliberalismo proponía disminuir las funciones del Estado a su mínima expresión. No olvidarán los interminables slogans del señor Menem repitiendo las añejas recetas del señor Alsogaray "hay que achicar el Estado" y privatizando a ultranza medios de transporte, producción, educación, salud privada.

Si bien el liberalismo proponía el "dejar hacer" sus negocios a la libre empresa, nunca resignó las tres obligaciones de Leviatán: impartir justicia, proveer educación en condiciones igualitarias y atender la salud pública.

Muchos son los factores que azuzan esta guerra social cada vez más estridente: la diferencia abismal entre ricos y pobres, la marginación total de inmensas masas de gente arrinconadas en villas y asentamientos, dejadas a la "mano de Dios" que nunca abrigó mucho a nadie, huérfanas de educación, sin competencia para el trabajo que cada vez exige más, sin visión de futuro y asolada por todas las enfermedades propias del abandono, la desnutrición y las adicciones. Da la impresión de que ese Estado minusválido del neoliberalismo abandonó a los más débiles, a las ovejas del sistema, en manos de los lobos. Pero las ovejas, según parece, dejaron la mansedumbre de las pasturas y aprendieron a cazar del peor modo: haciéndose caníbales.

 

Alejandro Maciel, diciembre 2009.

 

 



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Alejandro Bovino

sábado, 21 de noviembre de 2009

PSIQUIATRAS ASESINOS

PSIQUIATRAS ASESINOS


Nuevamente la locura asesina hizo explosión en EEUU. Los distintos medios reinformación no acuerdan en la profesión del mayor Nidal Malik Hasan. Cuando unos lo presentan como “psicólogos” otros dicen que es “psiquiatra”. Para el común de la gente ambas profesiones son iguales, es mi deber aclarar que el psicólogo es un profesional adiestrado en las distintas disciplinas que hacen al funcionamiento de la mente humana haciendo abstracción al componente orgánico, físico. En cambio el psiquiatra es un médico especializado en la atención integral de las enfermedades mentales, sin hacer abstracción de nada, es decir, teniendo en cuenta como médico el cuerpo físico, anatómico y fisiológico en el que esa enfermedad se expresa. Como médico, el psiquiatra puede asumir todos los actos médicos: pedir estudios, sugerir conductas a otras especialidades, prescribir medicamentos, controlar tratamientos.
Nada de esto puede hacer un psicólogo ya que desconoce la anatomía, la fisiología, la patología médica, la farmacología, etc. etc.
Por eso resulta extraño que los diarios confundan lo mismo que confunde el común de la gente.
Pero no era esta mi intención. ¿Qué sucedió el día 6 de noviembre en la base militar de Fort Hood? El mayor Nidal Malik Hasan entró y la emprendió a tiros asesinando al azar (como hace la naturaleza o Dios) a 13 personas e hiriendo a otras 30. ¿Qué llevó al mayor Hasan a esta conducta criminal masiva? Obviamente, lo ignoramos pero podemos conjeturar algunas sugerentes cuestiones. El finado Aristóteles definió al hombre (y la mujer) como un “animal social”, esto significa que la vida social es instintiva y constitutiva de cada uno de nosotros. Siempre que se forman guetos de exclusión, como el ejército en el que se aísla a un grupo humano para vivir una forma de convivencia artificial, basada en reglamentos militares (o religiosos, o dietéticos, o pedagógicos…, busque usted la variante que desee) más tarde o más temprano se genera una distorsión en la lectura de la realidad. Piense en todos los chiflados como David Koresh encerrando gente para vivir “experiencias místicas” que terminaron en una matanza y suicidios colectivos, en aquel otro episodio de Guyanas, en el atacante de Kansas (ex~militar), en los suicidas aéreos de la Torres Gemelas y siempre podrá ver que se trata de convivencias enfermas basadas en la separación de un grupo humano del resto de la sociedad para supuestos entrenamientos espirituales que los llevarán a la perfección o alguna forma similar de redención divina. Hay muchos enfermos mentales sueltos; no hablo de aquellos que están recibiendo tratamiento y se desenvuelven en sus distintas vocaciones dentro del medio comunitario que están y deben estar completamente libres porque la enfermedad no debe convertirse en una cárcel para nadie. No. Hablo de enfermos mentales que se creen sanos y jamás recurrieron a una mínima ayuda profesional porque visitar a un psiquiatra “es cosa de locos” y así viven su vida entera sufriendo y haciendo sufrir al prójimo gratuitamente y sin ganancia para nadie. Hasta que un día este buen señor, esta delicada señora, comete un acto digno de registrarse en sórdidas crónicas policiales.
Moraleja: cuidado cuando alguien los invite a separarse de la sociedad, aislarse de su familia y amigos para dedicarse a cualquier forma de “perfección” fanática y alienante. Cuidado con minimizar los síntomas de las complicadas enfermedades mentales y rehusar ayuda profesional sólo por prejuicios medievales. Cuidado con gente que vive coleccionando armas, que se fascina con fusiles, metralletas y revólveres. Algo siniestro está siempre detrás yo ni siquiera me avendría a tomar un mate con chiflados de este tipo.

Alejandro Maciel.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL COSTO DE LA VIDA, SEGÚN EL INDEC

EL CONTROVERTIDO INDEC

Ni yo ni usted, querida señora, atribulado señor, manejamos las estadísticas diariamente. Sir Bertrand Russell dijo que las estadísticas son “la mentira matemática” y no andaba muy lejos de la verdad.
El índice de precios que mensualmente nos advierte si hay inflación, deflación o estabilidad económica se hace en base a complicados procesos aritméticos que combinan una ristra de precios actualizados de productos que supuestamente usted y yo compramos todos los días; le digo algunos: leche, pan, harina, carne, aceite, camisas, combustible, servicios.

Hasta aquí, todo bien. Pero resulta que los sesudos demógrafos encargados de decirnos cómo anda la relación entre nuestros sueldos y el costo de vida decidieron que, como dice el evangelio, “no sólo de pan vive el hombre”, también consume tornillos Nº 2 rosca espiral de acero cabeza chata. Sí, estimada señora, leyó bien. En la nómina de los artículos considerados indicadores del gasto diario de los argentinos están los tornillos. No les miento. Y figura también el pan a $ 2,50 el kilo.
Me gustaría que recorriésemos las panaderías como hacemos el jueves santo con las iglesias a ver adónde se encuentra ese kilo de pan a dos pesos y medio. En Buenos Aires está el cartel pero no está el pan. Aquí el pan cuesta $ 7 el kilo, el pan del cartel de la Secretaría de Comercio es un mero anuncio, nunca está disponible para la venta. Los panaderos dicen que el distribuidor de ese pan de $ 2,50 pactado con el Gobierno nunca aparece y entonces ellos se ven obligados a vender el pan “no oficial”, podríamos llamarlo, el “pan clandestino” que cuesta 7 pesos el kilo. Y créame, querida señora, estimado señor que es una pena. En los últimos dos años los precios del pan, la leche, la carne, los huevos, los fideos, el aceite, las verduras y las frutas aumentaron escandalosamente desde los 2 pesos que valía el kilo de pan a los 6 pesos actuales. Pero, mi estimada gente, el precio de los tornillos Nº 2 rosca espiral no sufrió alzas ni bajas, cuestan lo mismo que hace dos años. Por eso, si yo hago las estadísticas para mostrar que los precios no variaron puedo elegir varios productos cuyo precio, sabrá Dios por qué, no aumentó en estos dos años. Entonces, mezclando sabiamente el precio de los tornillos con el de la leche y el pan, los tornillos amortiguan estadísticamente los saltos de precios que acostumbran tener los insumos de la canasta familiar.
Es una verdadera pena que debamos comer todos los días el pan, la leche, los fideos y toda una ristra de productos que nos reclama la mesa. Viviríamos como duques si en vez de comer pan y carne nos alimentásemos de tornillos Nº 2 rosca espiral.
Ya ven, la solución es fácil. Basta leer la planilla mensual del INDEC para saber qué deberíamos comer todos los días para mantener saludable el sueldo.

Alejandro Maciel

martes, 29 de septiembre de 2009

POESÍA CORRENTINA EN LA S.E.A. DE BUENOS AIRES

Rocío y Ariel Acuña: toda la música del chamamé expresando a Corrientes en el recital.
Presentación de la revista-libro "Palabras Escritas" Nº 6 y recital de poesía correntina en el auditorio “Francisco Madariaga” de la SEA.


El viernes 25 de septiembre, en el auditorio “Francisco Madariaga” de la SEA (Sociedad de Escritoras y Escritores de Argentina) en la ciudad de Buenos Aires, se presentó el Nº 6 de la revista/libro semestral “Palabras Escritas” que publica Servilibro de Paraguay y dirige Alejandro Maciel.
En nombre de la SEA dio la bienvenida su Vicepresidente y el escritor Julio Bepré.
La escritora paraguaya Mabel Pedrozo quien viniera de Asunción expresamente para participar del acto y el director, Alejandro Maciel dieron a conocer las características de esta revista/libro semestral de 240 páginas que cuenta con dos secciones: una Creativa, con poesías, teatro y narraciones de autores de Brasil e Hispanoamérica y otra sección Crítica que cuenta con trabajos de importantísimos académicos de universidades como Massachussets, Montreal, Florianópolis, Valencia, Hamburgo, Poitiers, París IV (Sorbona), Autónoma de Madrid, Gottemburgo (Suecia), Rosario, Buenos Aires.
Bajo la guía de Gustavo Rey que ofició de maestro de ceremonias, se presentó después el Homenaje a los cuatro poetas correntinos: Juan José Folguerá, Marta Quiles, Gordiola Niella y Francisco Madariaga. En una breve antología, las voces de Gerardo Pérez Estévez, Griselda Figueredo y Juan Manuel Romero volvieron a resonar para dar vida a poesías tan luminosas como reveladoras: “Tembladerales de oro”, “La fantasma”, “Sonetos de la soledad”, “La aldaba herrumbrada” y “La balsa mariposa” que se escucharon con esa suma de silencio y unción que solicita la liturgia poética. El público estaba, por momentos, sencillamente emocionado.

Para cerrar el homenaje, el músico Ariel Acuña cantó tres temas y luego se le sumó la hija de Ariel, la joven voz de Rocío Acuña que hizo vibrar la sala de emoción y candor interpretando temas del repertorio correntino.

lunes, 27 de abril de 2009

El valor del agua, la Bruja y el Gato


Hoy el Mundo se ha perdido

En un sueño polvoriento,

El Mundo que está durmiendo

El Mundo que está durmiendo.

Sueña que está en un palacio

Con puertas de porcelana,

Tres balcones y una enana

Tres balcones y una cama.

En la sala hay un tesoro

Con mil joyas y mil perlas

¡Quién no quiere verlas!

¡Quién no quiere verlas!

En las joyas brilla el Sol

Y en el Sol una chicharra

Está haciendo mermelada

Soñando que está de farra

Pero se ha enfermado el agua.

-4-



HISTORIA DE LA BRUJA APOLINARIA


Y DE CÓMO DESCUBRIÓ EL VALOR DEL AGUA




Había una vez en Pelotas, una ciudad del Estado de RGSul a orillas de la gran Laguna de los Patos, una Bruja muy desafortunada a la que todo le salía al revés.

Cuando quería hacer llover, buscaba la receta en un viejo libro de

Alquimia que había heredado de su recóntratatarabuela, mezclaba los

ingredientes y subía hasta la torreta del reloj del Mercado Público a esperar la lluvia, pero el asunto fallaba y salía un sol radiante que derretía los sesos. Si quería enamorar a un galán de las novelas de la Red O Globo volvía a mezclar sus revoltijos, hacía el embrujo y la señal se cortaba dejando la

tevé llena de puntitos de colores y su amor imposible perdido entre las ondas.

La pobre Apolinaria era flaca, con el pelo hecho unas matas de cardo, el gaznate largo

y curvado como el de un ganso, los brazos largos y secos con las manos llenas de nervios verdosos y dedos del color del barro. Su aspecto era así porque descendía, según se chimentaba en el gremio de Brujas de la comarca, del primer cardo que enraizó en estas tierras cuando nada existía aún y los cardones caminaban entonces tan campantes por el mundo.

Cuando trotaba bajo el sol, la sombra que iba dejando se quedaba un rato a descansar bajo algún árbol, pero Apolinaria seguía. Tenía un espíritu tan noble e incansable que si alguien que estaba triste encontraba alguna hilacha de esa sombra que se quedaba en el camino, inmediatamente recuperaba la alegría. Aunque las cosas le fallaban ella iba siempre cantando:



No se puede

Hacer brujerías

Si todo está hecho un bochinche

Patas arriba.

La potasa

Y el carmín

Ya no sirven para cerrar amores

Ni para abrir.

¿Qué le pasa

Al mejunje?

En la olla, unas crías de gorgojos

Comen hule.

No respetan

Este oficio

De hacer magia tan antigua

Estos bichos.

No se puede

Hacer un milagro

Si es que todo se ha puesto al revés,

Corto y largo.





La bruja Apolinaria tenía como vecino a un viejo gato montés llamado Penteo, que se pasaba el día durmiendo en una de las tantas ventanas de la casa del Parque de la Baronesa con la cola colgando.

Sus únicas pasiones eran el pescado y la música sertanera. Así que Penteo, aunque tenía una inteligencia privilegiada, era un campeón de la haraganería.

-Estás errando las raciones, le decía a una atribulada Apolinaria mientras ella anda que te anda mezclaba pociones.

La pobre Bruja volvía una y otra vez a mirar el viejo libro de Alquimia y no, todo estaba hecho según las recetas brujísticas y, sin embargo, algo fallaba.

-¿No habrán caducado las sustancias?, preguntaba Penteo desde su esquina, mientras escuchaba música sertanera fijando sus grandes ojazos celestes en la inmensidad.

Vuelta la Bruja al anaquel a verificar el estado de los químicos: salitre, potasa, natrón, níquel, lejía, cadmio, ácido nítrico, peróxido, nitratos, yoduro de potasio.

-Está todo correcto, -decía Apolinaria-, no lo entiendo, antes salía todo bien y ahora hasta el derecho me sale torcido. Algo raro está pasando.

-Hagamos alguna metamorfosis -propuso Penteo-, ya que en el libro de Alquimia hay recetas para transformar moscas en palomas, por ejemplo.

Recuerdo haber visto desde aquí cómo sapos rechonchos llegaron a convertirse en escuálidos lobos, y alguna vez conseguiste que tres cerditos se convirtieran en tres patos picudos para adornar la Laguna de los Patos que se estaba quedando vacía a causa de tantos cazadores.

-¿Con qué empezamos?, preguntó Apolinaria rascándose la cabeza.

-Aquí hay una pulga, -dijo Penteo-. Transformémosla en un alacrán.

Y dio un salto de torre a techo, tejados y ventanas con su agilidad felina para estar al lado de la pobre Apolinaria y así poder colaborar con ella.

-Bien, -dijo la Bruja poniendo manos a la obra. Y llenó un caldero con agua del la Laguna de los Patos a la que fue agregándole ingredientes a medida que Penteo le dictaba lo que leía en el libro. Penteo leía muy bien.

-¡Ya está!, aseguró Aplinaria. Pongamos la pulga en la mezcla.

Penteo se buscó una entre la pelambre, y encontró una pulga muy cascarrabias que pasaba por la oreja rezongando. La echó en un plato donde humeaba la pócima e inmediatamente se alzó un vapor cenizo y en vez de un alacrán apareció un Yurumí cuando se disipó la bruma. El Yurumí es un tipo de oso hormiguero del tamaño de un gato, pero con la cola más larga y velluda.

-¡Faltaba más!, dijo el Yurumí mirándolos fijamente tras reponerse de su sorpresa inicial.

-¿Qué pasó?, se preguntaba Apolinaria llevándose las manos a la cabeza.

-Pasó que yo estaba durmiendo en el bosque tranquilamente y, de repente, me encuentro con usted que es, sin ánimo de ofender, bastante fea. Yo diría que provoca espanto, señora.

-¡Soy una Bruja!, dijo orgullosa Apolinaria.

-¿Y qué culpa tengo yo?, replicó el Yurumí muy enojado.

-Bueno, yo quería….

-¡No importa lo que quería sino lo que consiguió!, siguió diciendo muy ofendido el Yurumí moviendo la cola de un lado a otro nerviosamente.

-Errar es humano -intervino Penteo.

-Yo no lo sé -le contestó el bicho trompudo-. Nunca he sido humano.

-Discúlpeme, no fue mi intención, -dijo la Bruja-.

-¿Y cuál fue su intención? -inquirió el Yurumí.

-Quería convertir una pulga en un alacrán, respondió muy segura.

-No tengo nada que ver ni con pulgas ni con alacranes, -se quejó el Yurumí, que parecía tener muy mal carácter-. Me alimento de hormigas exclusivamente. Estaba durmiendo en el bosque, como ya le dije, y de repente me despiertan para ver a una mujer espantosa.

No es justo.

El gato empezaba a perder la paciencia moviendo rítmicamente las orejas mientras se acicalaba los bigotes.

(continúa....)



By Alejandro Maciel y José Antonio Quesada, 2009.