JUICIO CRÍTICO
DEL PROF. VICTORINO POLO GARCÍA
SOBRE LA NOVELA "CULPA DE LOS MUERTOS"
"Efectivamente, el editor me remitió su novela "Culpa de los muertos", que he leído con atención y agradable sorpresa por su excelente escritura. Un concierto coral multiforme que traduce muy bien la dura historia, aunque el humor y la ironía templan bastante el ánimo del atrapado lector. Incluso el hecho del doble tipo de letra contribuye a la multiplicidad de reflejos que abren y cierran la trama de manera muy equilibrada por mor de la alternancia. Mi enhorabuena más convencida y sincera".
Profesor Victorino Polo García
Catedrático Literatura Hispanoamericana
Universidad de Murcia
España.
"CULPA DE LOS MUERTOS"
NOVELA
EDICIONES RUBEO, BARCELONA, MARZO 2008
domingo, 26 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
CONVERSANDO CON JACOBO KOGAN

Debate fenómeno\ ilógico con Jacobo Kogan.
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Conocí a Jacobo Kogan a través de quien fue su esposa en vida[1], la querida Aída[2] y dos de sus alumnos, Catalina Galatti y Coriolano Fernández. Nunca nos vimos frente a frente porque la muerte es porfiada y no ceja en la vetusta manía de separar a los amigos que nos aguardan; de esto se trata la siguiente discusión con Jaco. Hubiésemos sido excelentes amigos y de algún modo siento que es así y me permitiré discutir con él haciendo ningún caso a las advertencias de la muerte. Discusión que algunos considerarán ilógica pero, ¿acaso la religión no lo es, según el furibundo Tertuliano de Cartago?
Conocí a Jacobo Kogan a través de quien fue su esposa en vida[1], la querida Aída[2] y dos de sus alumnos, Catalina Galatti y Coriolano Fernández. Nunca nos vimos frente a frente porque la muerte es porfiada y no ceja en la vetusta manía de separar a los amigos que nos aguardan; de esto se trata la siguiente discusión con Jaco. Hubiésemos sido excelentes amigos y de algún modo siento que es así y me permitiré discutir con él haciendo ningún caso a las advertencias de la muerte. Discusión que algunos considerarán ilógica pero, ¿acaso la religión no lo es, según el furibundo Tertuliano de Cartago?
Jaco escribió un ensayo aparecido en el libro póstumo (como nuestra amistad) “Temas de filosofía[3]” y que originalmente fuera publicado en la Revista de la Universidad Nacional de La Plata, Nº 18, 1964. “El tiempo metafísico” parece haber sido escrito para entrar en nuestro repaso iluminada lectora, resignado lector.
Como todos sabemos, empieza diciendo Jaco, la metafísica anhela responder a la pregunta ¿qué es la realidad? Y considerando que el tiempo es parte de dicha realidad, la pregunta <¿qué es el tiempo?>, está entonces dentro del ámbito metafísico. ¿Me siguen hasta aquí? Por favor si osaren desviar de ruta o regresar al punto de partida adviértanmelo antes, no me dejen hablando solo, no sea el caso que me cruzare con algún colega y éste decidiera internarme creyendo que mi juicio de realidad flaquea. Además no dejen de recordar, lectores, que andar solos por caminos desconocidos es una licencia peligrosa desde los tiempos de Caperucita Roja.
Lo real se define como “todo aquello que está en el tiempo y en el espacio”, nos recuerda Jaco y luego asesta la pregunta: ¿estará el tiempo dentro del tiempo? Si respondiésemos “sí” transformaríamos al tiempo en una entidad metafísica. Si dijésemos “no” el tiempo no es una realidad metafísica, es otra cosa. Jaco dice momentáneamente “no lo sé”.
“La teoría de Einstein no ha desmentido las profundas intuiciones de Kant sobre la idealidad del espacio y el tiempo, sino que, por el contrario, dio gran paso hacia su perfeccionamiento”.
¿Cómo es esto?, nos instiga a preguntarnos el sibilino argumento del gaticida. Jaco nos lo aclara: confundimos fácilmente la realidad del tiempo con la de los hechos que ocurren en el tiempo.
(Es un fragmento, continúa en el libro)
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[1] No me pregunten a mí por qué no escribo “viuda”, pregúntenselo a Aída que me lo prohíbe.
[2] Aída es una de mis mejores amigas desde 1993 cuando nos conocimos. Llevamos (ya que hablamos de tiempo) 14 años discutiendo dado su temperamento esencialmente pugnaz y propicio a polemizar con los amigos, siempre con respeto, en vez de abandonar la manía de beber vinos ordinarios envasados en tetra pak.
[3] “Temas de filosofía”, La belleza, el bien, el hombre, la realidad. Editorial Biblos, Buenos Aires, 1996.
[4] O las tres Parcas, viejas eter/nadoras según los antiguos griegos, padres de la imaginación creadora.
[5] “Paradoja del gato de Schrödinger” formulada en “La mente y la materia”, Madrid, Taurus, 1958. Esta célebre paradoja formulada por Schrödinger también cuestiona el concepto de espacio y de tiempo como realidades absolutas. Juro que volveremos sobre ella en otro apartado si ya no lo hicimos.
[1] No me pregunten a mí por qué no escribo “viuda”, pregúntenselo a Aída que me lo prohíbe.
[2] Aída es una de mis mejores amigas desde 1993 cuando nos conocimos. Llevamos (ya que hablamos de tiempo) 14 años discutiendo dado su temperamento esencialmente pugnaz y propicio a polemizar con los amigos, siempre con respeto, en vez de abandonar la manía de beber vinos ordinarios envasados en tetra pak.
[3] “Temas de filosofía”, La belleza, el bien, el hombre, la realidad. Editorial Biblos, Buenos Aires, 1996.
[4] O las tres Parcas, viejas eter/nadoras según los antiguos griegos, padres de la imaginación creadora.
[5] “Paradoja del gato de Schrödinger” formulada en “La mente y la materia”, Madrid, Taurus, 1958. Esta célebre paradoja formulada por Schrödinger también cuestiona el concepto de espacio y de tiempo como realidades absolutas. Juro que volveremos sobre ella en otro apartado si ya no lo hicimos.
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miércoles, 1 de octubre de 2008
EXTRAVAGARIEDADES
SUEÑA EL MUNDO .................................................................................................................................................................................
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Hoy el Mundo se ha perdido___________________________
En un sueño polvoriento,____________________________
El Mundo que está durmiendo. _________________________
Sueña que está en un palacio________________________
Con puertas de porcelana,___________________________
Tres balcones y una enana___________________________
Tres balcones y una cama.___________________________
En la sala hay un tesoro_____________________________
Con mil joyas y mil perlas____________________________
¡Quién no quiere verlas!_____________________________
¡Quién no quiere verlas!_____________________________
En las joyas brilla el Sol______________________________
Y en el Sol una chicharra_____________________________
Está haciendo mermelada___________________________
Soñando que está de farra____________________________
Pero se ha enfermado el agua._______________________________
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Hoy el Mundo se ha perdido___________________________
En un sueño polvoriento,____________________________
El Mundo que está durmiendo. _________________________
Sueña que está en un palacio________________________
Con puertas de porcelana,___________________________
Tres balcones y una enana___________________________
Tres balcones y una cama.___________________________
En la sala hay un tesoro_____________________________
Con mil joyas y mil perlas____________________________
¡Quién no quiere verlas!_____________________________
¡Quién no quiere verlas!_____________________________
En las joyas brilla el Sol______________________________
Y en el Sol una chicharra_____________________________
Está haciendo mermelada___________________________
Soñando que está de farra____________________________
Pero se ha enfermado el agua._______________________________
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lunes, 1 de septiembre de 2008
SOBRE LAS CULPAS Y LOS MUERTOS
CULPA DE LOS MUERTOS
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-De Alejandro Bovino Maciel-
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Por Hector Hugo Boleso
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Novela profunda, que pone en primer plano: el amor, la violencia, el dolor, el poder y la esperanza. Hay tensión dialéctica siempre entre dos o más conceptos: amor-odio, amor-violencia, memoria-olvido, memoria-poder, poder –desgarramiento.
La obra indaga sobre el conocimiento. A pesar de los riesgos, los jóvenes protagonistas –luego víctimas del terrorismo de estado- eligen el desafío de conocer. Asumen el violento oficio de pensar. No sólo van a aprender del cuerpo humano, sino quieren saber sobre el cuerpo social. Sobre la propiedad privada, la explotación, la miseria y el sufrimiento del pueblo. Al hacerlo desafían el orden establecido –iglesia, conservadurismo en Corrientes-.
La novela discurre en el marco de los 70 y la Argentina del tercer milenio. Invita a una dialéctica de revalorización del pensamiento y de la búsqueda de la verdad. O de un mundo más justo para los más desfavorecidos.
Mientras critica al sistema político y a los politicastros, plantea el fenómeno del caudillismo como contrario al gobierno de las leyes.
Analiza facetas del peronismo, a Evita, a la proscripción del líder, del efecto de aquella sobre las masas populares y sobre su retorno. Especialmente las circunstancias individuales y sociales del retorno de Perón.
En pasajes de la obra resplandece la figura de Dante, y su Divina Comedia. Mientras que el autor no conduce paso a paso tras la tragedia de la condición humana. Por senderos de honduras metafísicas.
En la faz política hay una crítica al sistema anterior al golpe, a la dictadura, y a la posterior restauración democrática. Esta democracia formal, vacía, que casi todos padecemos cotidianamente.
La obra discurre sobre la función del arte, en especial de la escritura. Sobre la Iglesia, su función salvífica. Su relación con el Poder. La búsqueda del Poder.
Al ocuparse de las profundidades de las Instituciones sociales, y del alma humana, describe a un personaje sombrío. El entregador, el infiltrado, el traidor a la confianza, al asesino.
Novela que apasiona, conmueve, emociona, irrita, que trasunta tristeza, en ocasiones alegra, en otra esperanza. Pero jamás, pasa desapercibida.
Héctor Hugo Boleso
Corrientes, julio de 2008
(*) texto que re-escribe la presentación realizada en la ciudad de Corrientes del libro "Culpa de los muertos" de Talo Maciel por Hector Hugo Boleso.
Especial para La Chicharra Viajera.-
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-De Alejandro Bovino Maciel-
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Por Hector Hugo Boleso
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Novela profunda, que pone en primer plano: el amor, la violencia, el dolor, el poder y la esperanza. Hay tensión dialéctica siempre entre dos o más conceptos: amor-odio, amor-violencia, memoria-olvido, memoria-poder, poder –desgarramiento.
La obra indaga sobre el conocimiento. A pesar de los riesgos, los jóvenes protagonistas –luego víctimas del terrorismo de estado- eligen el desafío de conocer. Asumen el violento oficio de pensar. No sólo van a aprender del cuerpo humano, sino quieren saber sobre el cuerpo social. Sobre la propiedad privada, la explotación, la miseria y el sufrimiento del pueblo. Al hacerlo desafían el orden establecido –iglesia, conservadurismo en Corrientes-.
La novela discurre en el marco de los 70 y la Argentina del tercer milenio. Invita a una dialéctica de revalorización del pensamiento y de la búsqueda de la verdad. O de un mundo más justo para los más desfavorecidos.
Mientras critica al sistema político y a los politicastros, plantea el fenómeno del caudillismo como contrario al gobierno de las leyes.
Analiza facetas del peronismo, a Evita, a la proscripción del líder, del efecto de aquella sobre las masas populares y sobre su retorno. Especialmente las circunstancias individuales y sociales del retorno de Perón.
En pasajes de la obra resplandece la figura de Dante, y su Divina Comedia. Mientras que el autor no conduce paso a paso tras la tragedia de la condición humana. Por senderos de honduras metafísicas.
En la faz política hay una crítica al sistema anterior al golpe, a la dictadura, y a la posterior restauración democrática. Esta democracia formal, vacía, que casi todos padecemos cotidianamente.
La obra discurre sobre la función del arte, en especial de la escritura. Sobre la Iglesia, su función salvífica. Su relación con el Poder. La búsqueda del Poder.
Al ocuparse de las profundidades de las Instituciones sociales, y del alma humana, describe a un personaje sombrío. El entregador, el infiltrado, el traidor a la confianza, al asesino.
Novela que apasiona, conmueve, emociona, irrita, que trasunta tristeza, en ocasiones alegra, en otra esperanza. Pero jamás, pasa desapercibida.
Héctor Hugo Boleso
Corrientes, julio de 2008
(*) texto que re-escribe la presentación realizada en la ciudad de Corrientes del libro "Culpa de los muertos" de Talo Maciel por Hector Hugo Boleso.
Especial para La Chicharra Viajera.-
lunes, 28 de julio de 2008
LA FILOSOFÍA DEL CINEMATÓGRAFO
El cine y el Timeo.
Hablábamos de los viejos cines de barrio en los que daban tres películas en una sola tarde/noche de cinco horas o más; de los preparativos que exigía la maratón, las viandas, y entonces Jorge Cruz dijo: “nos pasábamos cinco horas encerrados en un sótano todos los sábados”. Muy bien señor Cruz, ¿quién estaba encerrado? Su cuerpo, sus músculos, sus huesos, la intrincada red de venas y arterias que acuden al corazón llevando sangre para ser enérgicamente expulsada de nuevo, sus vísceras mudas. Toda nuestra anatomía y fisiología está encadenada a una sala oscura como la caverna “La República” de Platón pero nuestra mente no, si el film consigue excitar la complicidad estamos soñando o conviviendo las aventuras y desdichas de una sufrida María Félix, el rítmico zarandeo de Ginger Y Fred, las acuáticas circunvalaciones de Esther Williams y nuestra inefable Isabel Sarli, su émula del sur, los arranques de furia de Sofía Loren, las cabalgatas de los wésterns con el humo de la pólvora cubriendo el instante en el que la muerte cierra los ojos a los inoportunos.
Me niego a llamar “alma” a eso otro que no está sentado en la butaca aburriéndose moralmente durante cinco horas y que debe soportar estoicamente la incomodidad de huesos y articulaciones entumecidos de esa especie de yoga que les imponemos para seguir viviendo “en otro mundo” con la imaginación como capitana de la nave del cuerpo.
¿Es así, señor Cruz?
Si es así, debemos reconocer que ese dualismo que los críticos han denostado hasta la exageración en Monsieur Descartes no debe de estar tan equivocado.
Alejandro Maciel, 27.7.08.
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domingo, 20 de julio de 2008
UNA LEY FICTICIA EN LA PROVINCIA DE CORRIENTES

EL ESTADO SIN OBLIGACIONES
En 1995 (hace 13 años) trabajamos con Jorge Sánchez Aguilar y la gente del Ateneo Cultural en un anteproyecto de ley para la creación de un fondo editor de la Provincia, buscando promover la publicación de obras de escritores/as, historiadores, investigadoras, poetas, dramaturgos a través de un mecanismo de selección que asegurara un mínimo de calidad en los trabajos a ser publicados.
No redundaré en las consideraciones porque toda persona que sabe leer y escribir conoce el valor de un libro.
Después de idas y venidas, correcciones, viajes por varias oficinas el entonces ministro Carlos Tomasella envió el proyecto a Diputados que lo aprobó, pasó a Senadores donde también se aprobó y fuinalmente la Ley Nº 4934 fue promulgada y publicada en el archifamosos Boletín Oficial. En un acto solemne (la seriedad y la solemnidad, ya lo veremos, no es la misma cosa) se presentó esta providencia del Estado que asumía la tarea de fertilizar la educación que es, junto a la provisión de justicia y el cuidado básico de la salud una de las tres obligaciones que pregona el liberalismo.
Cualquiera puede leer el texto de la Ley Nº 4934 de la creación del Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes poniendo en el buscador Google “escritores correntinos”. Pero, le advierto, es lo único que podrá leer porque los libros que debía publicar el Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes no existen.
Es momento de volver a preguntar: ¿Qué pasó con la Ley Nº 4934? ¿Debo creer que el Estado me coacciona cumplir todas mis obligaciones contractuales pero él se considera libre de culpa y cargo? ¿Por qué los sucesivos/as administradores de Cultura jamás volvieron a reflotar un tema que es mucho más importante que el festival del loro, la fiesta de la batata o las borracherías que con distintos calendarios hacen al año cultural correntino?
Alejandro Maciel, Buenos Aires, 2008.
talomac@gmail.com
En 1995 (hace 13 años) trabajamos con Jorge Sánchez Aguilar y la gente del Ateneo Cultural en un anteproyecto de ley para la creación de un fondo editor de la Provincia, buscando promover la publicación de obras de escritores/as, historiadores, investigadoras, poetas, dramaturgos a través de un mecanismo de selección que asegurara un mínimo de calidad en los trabajos a ser publicados.
No redundaré en las consideraciones porque toda persona que sabe leer y escribir conoce el valor de un libro.
Después de idas y venidas, correcciones, viajes por varias oficinas el entonces ministro Carlos Tomasella envió el proyecto a Diputados que lo aprobó, pasó a Senadores donde también se aprobó y fuinalmente la Ley Nº 4934 fue promulgada y publicada en el archifamosos Boletín Oficial. En un acto solemne (la seriedad y la solemnidad, ya lo veremos, no es la misma cosa) se presentó esta providencia del Estado que asumía la tarea de fertilizar la educación que es, junto a la provisión de justicia y el cuidado básico de la salud una de las tres obligaciones que pregona el liberalismo.
Cualquiera puede leer el texto de la Ley Nº 4934 de la creación del Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes poniendo en el buscador Google “escritores correntinos”. Pero, le advierto, es lo único que podrá leer porque los libros que debía publicar el Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes no existen.
Es momento de volver a preguntar: ¿Qué pasó con la Ley Nº 4934? ¿Debo creer que el Estado me coacciona cumplir todas mis obligaciones contractuales pero él se considera libre de culpa y cargo? ¿Por qué los sucesivos/as administradores de Cultura jamás volvieron a reflotar un tema que es mucho más importante que el festival del loro, la fiesta de la batata o las borracherías que con distintos calendarios hacen al año cultural correntino?
Alejandro Maciel, Buenos Aires, 2008.
talomac@gmail.com
lunes, 9 de junio de 2008
La dudosa ética de la muerte
ÉTICA DE LA MUERTE
Si la muerte no remordiera la moral humana más allá de los límites de la vida física, ignoro qué cosa más temible que la aniquilación pondría en funciones al engranaje ético.
En el mito de Guilgamés observamos que la amenaza de morir sirve para aleccionar al rey déspota sobre la vanidad del poder como ilusión, y la gloria como destello fugaz en la vida.
Cuando abrimos el Génesis de la Biblia inmediatamente después de la Creación nos encontramos de nuevo con un acto de hybris o desmesura o intrepidez humana frente a Dios a Quien el padre Adán quiere imitar en el plano del conocimiento.
La moraleja de la fábula, si la hay, es burda: antes de conocer todo, el hombre vivía feliz ya que en el Edén sólo conocía el bienestar pero bastó estirar la mano y arrancar la fruta prohibida del conocimiento para descubrir el mal, la decadencia, la gota, el reuma, la prebiscia, la mentira, la policía y los impuestos. Como en el Gan (Paraíso) estaba también el Árbol de la Vida y Jahveh quiso preservar el derecho de admisión, los hizo expulsar y desde entonces todos somos exiliados.
La muerte sobreviene como castigo en la Biblia por ello toda la mitografía judeocristiana e islámica carga con el inmenso peso de la culpa que nos extorsiona: somos seres miserables, díscolos, desobedientes y nos hemos ganado el repudio divino. Los descendientes de los descendientes de Adán y Eva estamos condenados a sobornar a un Dios colérico para merecer Su perdón. Todos los actos humanos bordean la hybris y el ejercicio de la libertad desafía el poder desde el más alto (espiritual) hasta el último comisario de pueblo que detenta el poder temporal.
En el casi beaterio en el que crecí, una de las monjas (no la más inteligente) nos amenazaba durante la Cuaresma: “si hacen ruido, gritan en el oído de Cristo moribundo, si se ríen, estorban la agonía del Señor, no lo dejan descansar de sus dolores”.
Todo cuanto hacíamos era para mortificar a ese pobre hombre enfermo que se estaba muriendo por nuestros pecados, ¡qué desagradecidos debíamos de ser para persistir en nuestras ofensas después de conocer el rescate que había pagado por nuestras almas! Nuevamente la extorsión de Dios.
Creo que el razonamiento estaba torcido en un punto: desde el principio Yahveh nos hace responsables de nuestras elecciones, entonces antes de pagar el rescate deberían preguntarnos si elegimos o no ser salvados.
No recuerdo haber pedido a Cristo ninguna redención.
Pero es sabido que los poderes religiosos buscan y buscarán sofocar la libertad humana recordando que Yahveh nos quería anestesiados en el Edén, conociendo solamente el estado de gracia siempre que renunciáramos a nuestra libertad de saber más.
Cuando la curiosidad nos hizo elegir vinieron la Serpiente, el ángel con la espada flamígera, el castigo, las espinas, el hambre, la disentería, y la nunca olvidable Dirección General Impositiva.
Murió el Edén de Adán y nació el Estado. Pero antes de nacer Leviatán en Occidente hubo un interregno en el que la Iglesia de Roma asistió a la extremaunción del Imperio y sirvió de sostén a una Europa invadida por los bárbaros. La Iglesia fue el Estado. ¿Y qué era esa Iglesia, sino un conjunto de doctrinas escritas en la Biblia?
Pero las siete llaves del misterio estaban bajo custodia de la Curia. Nadie sino el Papa y los sínodos o concilios podían leer correctamente la doctrina; el permiso estaba restringido a la sucesión apostólica y cualquier interpretación fuera de esos límites era condenada como herejía.
La palabra “herejía” viene del latín Haeresis que significa opinión, partido y se parece sospechosamente a Haesitans que significa estar en duda. Si asociamos tendremos que se trata de una opinión dudosa. Se define como hereje a toda persona o secta que profesa una doctrina diferente al dogma católico. En los primeros siglos del Cristianismo los teólogos trataron de llenar los vacíos que dejaban las enseñanzas de Cristo que en materia de dogmas siempre fueron ambiguas o sus amanuenses no supieron trasladar al recto sentido nociones como muerte, resurrección, Dios, santidad, vida perdurable, Infierno, castigo. En estas oquedades ideológicas se incubaron las distintas herejías, algunas manifiestamente absurdas y otras sospechosamente superiores a la doctrina. En los Hechos de los apóstoles un prestidigitador llamado Simón el Mago ofreció dinero a los galileos para que le enseñasen sus trucos (milagros) dando origen a la Simonía como se designará después a toda forma de comercio religioso. De simonía acusó Lucero al Papa por vender indulgencias.
alejandro maciel (Fragm. de Los sueños de la eternidad en el tiempo)
Si la muerte no remordiera la moral humana más allá de los límites de la vida física, ignoro qué cosa más temible que la aniquilación pondría en funciones al engranaje ético.
En el mito de Guilgamés observamos que la amenaza de morir sirve para aleccionar al rey déspota sobre la vanidad del poder como ilusión, y la gloria como destello fugaz en la vida.
Cuando abrimos el Génesis de la Biblia inmediatamente después de la Creación nos encontramos de nuevo con un acto de hybris o desmesura o intrepidez humana frente a Dios a Quien el padre Adán quiere imitar en el plano del conocimiento.
La moraleja de la fábula, si la hay, es burda: antes de conocer todo, el hombre vivía feliz ya que en el Edén sólo conocía el bienestar pero bastó estirar la mano y arrancar la fruta prohibida del conocimiento para descubrir el mal, la decadencia, la gota, el reuma, la prebiscia, la mentira, la policía y los impuestos. Como en el Gan (Paraíso) estaba también el Árbol de la Vida y Jahveh quiso preservar el derecho de admisión, los hizo expulsar y desde entonces todos somos exiliados.
La muerte sobreviene como castigo en la Biblia por ello toda la mitografía judeocristiana e islámica carga con el inmenso peso de la culpa que nos extorsiona: somos seres miserables, díscolos, desobedientes y nos hemos ganado el repudio divino. Los descendientes de los descendientes de Adán y Eva estamos condenados a sobornar a un Dios colérico para merecer Su perdón. Todos los actos humanos bordean la hybris y el ejercicio de la libertad desafía el poder desde el más alto (espiritual) hasta el último comisario de pueblo que detenta el poder temporal.
En el casi beaterio en el que crecí, una de las monjas (no la más inteligente) nos amenazaba durante la Cuaresma: “si hacen ruido, gritan en el oído de Cristo moribundo, si se ríen, estorban la agonía del Señor, no lo dejan descansar de sus dolores”.
Todo cuanto hacíamos era para mortificar a ese pobre hombre enfermo que se estaba muriendo por nuestros pecados, ¡qué desagradecidos debíamos de ser para persistir en nuestras ofensas después de conocer el rescate que había pagado por nuestras almas! Nuevamente la extorsión de Dios.
Creo que el razonamiento estaba torcido en un punto: desde el principio Yahveh nos hace responsables de nuestras elecciones, entonces antes de pagar el rescate deberían preguntarnos si elegimos o no ser salvados.
No recuerdo haber pedido a Cristo ninguna redención.
Pero es sabido que los poderes religiosos buscan y buscarán sofocar la libertad humana recordando que Yahveh nos quería anestesiados en el Edén, conociendo solamente el estado de gracia siempre que renunciáramos a nuestra libertad de saber más.
Cuando la curiosidad nos hizo elegir vinieron la Serpiente, el ángel con la espada flamígera, el castigo, las espinas, el hambre, la disentería, y la nunca olvidable Dirección General Impositiva.
Murió el Edén de Adán y nació el Estado. Pero antes de nacer Leviatán en Occidente hubo un interregno en el que la Iglesia de Roma asistió a la extremaunción del Imperio y sirvió de sostén a una Europa invadida por los bárbaros. La Iglesia fue el Estado. ¿Y qué era esa Iglesia, sino un conjunto de doctrinas escritas en la Biblia?
Pero las siete llaves del misterio estaban bajo custodia de la Curia. Nadie sino el Papa y los sínodos o concilios podían leer correctamente la doctrina; el permiso estaba restringido a la sucesión apostólica y cualquier interpretación fuera de esos límites era condenada como herejía.
La palabra “herejía” viene del latín Haeresis que significa opinión, partido y se parece sospechosamente a Haesitans que significa estar en duda. Si asociamos tendremos que se trata de una opinión dudosa. Se define como hereje a toda persona o secta que profesa una doctrina diferente al dogma católico. En los primeros siglos del Cristianismo los teólogos trataron de llenar los vacíos que dejaban las enseñanzas de Cristo que en materia de dogmas siempre fueron ambiguas o sus amanuenses no supieron trasladar al recto sentido nociones como muerte, resurrección, Dios, santidad, vida perdurable, Infierno, castigo. En estas oquedades ideológicas se incubaron las distintas herejías, algunas manifiestamente absurdas y otras sospechosamente superiores a la doctrina. En los Hechos de los apóstoles un prestidigitador llamado Simón el Mago ofreció dinero a los galileos para que le enseñasen sus trucos (milagros) dando origen a la Simonía como se designará después a toda forma de comercio religioso. De simonía acusó Lucero al Papa por vender indulgencias.
alejandro maciel (Fragm. de Los sueños de la eternidad en el tiempo)
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